EL ESPECTRO AUTISTA – TEA

¿Qué es el TEA?

El autismo o TEA (Trastorno del Espectro Autista) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta en la forma en que una persona se comunica, interactúa y experimenta el mundo que le rodea.

La palabra espectro hace referencia al amplio abanico de síntomas, habilidades y niveles de deterioro o discapacidad que pueden tener las personas con TEA; pese a tener el mismo diagnóstico, las características y gravedad de los síntomas que presentan pueden variar mucho de una persona a la otra.

¿Cuáles son sus causas?

No se conoce con certeza la causa u origen de este trastorno, aunque se sabe que algunos factores genéticos y ambientales desempeñan un papel crucial en su desarrollo.

El autismo es mucho más frecuente en algunos síndromes de origen genético como el Síndrome del X Frágil, el Síndrome de Angelman, la Esclerosis Tuberosa o el Síndrome de Duplicación del Cromosoma 15. Por otra parte, se está estudiando la posibilidad de influencias ambientales relacionadas en la etapa del embarazo o algunas infecciones o consumo de medicamentos.

Características más comunes

    1. Dificultades en la comunicación y en la interacción social

      • No mantiene el contacto visual o evita mirar a los ojos a la otra persona
      • Capacidad limitada del lenguaje; dificultades para iniciar, mantener o terminar una conversación
      • No responden cuando se les llama por su nombre
      • Repiten palabras o frases una y otra vez
      • Dificultades para comprender el significado no literal del lenguaje (bromas, chistes, metáforas, sarcasmos, ironías o dobles sentidos)
      • Dificultades para interpretar correctamente la comunicación no verbal (gestos, postura corporal o expresiones emocionales) y para interpretar lo que los demás piensan o sienten
      • Dificultades para expresar las propias emociones o mostrar expresiones faciales
      • Dificultades para comprender ciertas reglas sociales; participar en juegos puede resultar complicado así como hacer amigos y relacionarse con los demás.
    2. Comportamientos o intereses repetitivos y restrictivos

      • Intereses particulares enfocados en temas muy específicos, como por ejemplo, conocimientos muy detallados sobre algún medio de transporte, un animal, números, fechas o temas científicos.
      • Conductas repetitivas inusuales, como por ejemplo movimientos de las manos en forma de aleteo, balanceos, saltos en el sitio, dar vueltas sobre sí mismo o alrededor de objetos.
      • Colocar objetos de una determinada manera o jugar con juguetes siempre de la misma forma todo el tiempo.
      • Repetir sonidos, palabras o frases.
      • Rutinas y patrones de comportamiento rígidos y repetitivos. Suelen hacer las cosas siempre de la misma manera y cualquier cambio en la rutina o el entorno puede ser muy estresante y desencadenar alteraciones en la conducta.
    3. Sensibilidad sensorial

Pueden presentar hiper o hipo reactividad a determinados estímulos sensoriales, como por ejemplo, ante determinados sonidos como alarmas o bocinas, luces estridentes o sabores y texturas concretas.

¿Cómo se detecta el TEA?

A día de hoy no es posible diagnosticar el TEA a través de la presencia de marcadores biológicos, sino que es necesario realizar una evaluación multidisciplinar que incluye observaciones clínicas, entrevistas con la familia y pruebas estandarizadas. Esta evaluación suele realizarse durante la infancia, ya que es la etapa en la que más están presentes las diferencias con los otros niños que no tienen TEA y existen mayores dificultades de adaptación.

Teniendo en cuenta que es una condición que acompaña a la persona durante toda su vida, detectar las señales tempranas y realizar un diagnóstico y una intervención precoz son claves para conseguir un mejor pronóstico y calidad de vida.

 

MIRIAM ALONSO SANZ
Psicóloga y Psicopedagoga
Colegiada nº 23707

Llamar