Imaginemos que estamos en una fiesta, donde hay mucha gente, la música está a todo volumen, existen conversaciones por todos sitios, y vemos a dos chicas que se relacionan diferente en la celebración. Por un lado, está Marta, a quien vemos como pez en el agua, le gusta la música muy fuerte, habla con todo el mundo y se le ve muy cómoda. Por otro lado, está Sandra que prefiere estar con su círculo de amigos y amigas, prefiere estar fuera de la fiesta hablando tranquilamente, ya que dentro con la cantidad de gente que hay seguramente se sentiría incómoda.
¿Qué diferencia a Marta y Sandra? Destacamos que las dos se encuentran la misma fiesta, pero se relacionan muy diferente, a Marta se la ve como una persona muy extrovertida y a Sandra más introvertida.
La mayoría de las personas tenemos una definición sobre lo que es ser una persona extrovertida o introvertida, pero realmente ¿Qué es? Se basa en las diferencias en cómo interaccionamos con el mundo y cómo recargamos nuestra energía social. Aunque esta diferenciación no es absoluta, nos permite descubrir las preferencias y tendencias generales que nos permiten comprendernos mejor. Es decir, tanto la extroversión como la introversión lo catalogaríamos son rasgos de personalidad.
Me gustaría hacer énfasis en las características de la personalidad introvertida, como es el caso de Sandra. Como se ha explicado en el ejemplo, Sandra es una persona que prefiere entornos tranquilos, se lo pasa mejor fuera de la fiesta que dentro, prefiere encuentros relajantes com por ejemplo una cena con amigos… Si se encuentra rodeada de mucha gente, puede sentirse abrumada y con la obligación de mantener conversaciones e interactuar con gente, lo cual le lleva a derrochar mucha energía. Es por eso, que existe la tendencia en la introversión social a necesitar recargar la batería social en soledad.
¿Qué más se puede destacar de la personalidad introvertida? Suelen ser personas que les gusta escuchar activamente, suelen ser muy observadoras, reflexionan antes de comunicar cualquier cosa y es por eso qué prefieren pequeños grupos, tener conversaciones profundas y pasar desapercibidos.
Por otro lado, es importante destacar los mitos que giran en torno a la introversión social, ya que se suele asociar erróneamente con la timidez o el aislamiento. En el caso de Sandra, no es una persona tímida, no tiene miedo a la interacción social y no se bloquea, sino que prefiere mantener contacto con su grupo de confianza y en entornos más sosegados. Tampoco es una persona aislada de la sociedad, ya que tiene contacto con su entorno y quiere socializar, pero necesita hacerlo a su ritmo para sentirse cómoda, teniendo espacios de soledad.
Sin embargo, la introversión no debe verse como una debilidad o un defecto, es una parte del espectro humano, es un rasgo natural de la personalidad que tiene sus propias fortalezas y desafíos. Cada uno tiene su forma de socialización y de entender el mundo.
A veces los desafíos que tenemos en la vida pueden provocar que nos sintamos mal, por ejemplo, pueden generar malestar, problemas sociales, dificultades personales… por lo que un especialista en salud mental nos puede ayudar en mejorar en calidad de vida.
PAULA ALBARRAN ESTEVE
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada Núm 29.916







